Música jamas oída,
amada en antiguas fiestas.
¿Ya nunca volveré a abrazar
al q vendrá después del final?
Pero esta inocente necesidad de viajar
entre plegarias y aullidos.
Yo no sé. No sé sino del rostro
de cien ojos de piedra
q llora junto al silencio
y q me espera.
Jardín recorrido en lágrimas,
habitantes q besé
cuando mi muerte aún no había nacido.
En el viento sagrado
tejía mi destino.


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