mis manos crecían con música
detrás de las flores
pero ahora
por qué te busco noche,
por qué duermo en tus muertos.

Música jamas oída,
amada en antiguas fiestas.
¿Ya nunca volveré a abrazar
al q vendrá después del final?
Pero esta inocente necesidad de viajar
entre plegarias y aullidos.
Yo no sé. No sé sino del rostro
de cien ojos de piedra
q llora junto al silencio
y q me espera.
Jardín recorrido en lágrimas,
habitantes q besé
cuando mi muerte aún no había nacido.
En el viento sagrado
tejía mi destino.